viernes, 21 de septiembre de 2007

Mi sordera...


Por si alguno de vosotros no se había enterado, soy discapacitado, discapacitado leve pero discapacitado. Mi deficiencia no oigo del oído derecho por falta del nervio auditivo. Las consecuencias para mí no son tan graves puesto que al nacer así no noto la falta de audición, pero las consecuencias para el mundo que me rodea parecen graves.

Primer problema: obviamente la gente no entiende que tenga especial predilección a ponerme al lado derecho de ellos, es gracioso como al sentarme en restaurantes, cafeterías...la gente me mira raro cuando les digo si me dejan sentar en el lado derecho incluso aunque les diga mi deficiencia, joder que no me lo invento, ni tengo un lado izquierdo feo, es que no os oigo!!!!
Segundo problema: En una conversación directa siempre me sitúo al lado derecho, esto que al parecer no tiene problemas, pero porque narices la gente se cambia y se pone a mi derecha, ¿por qué lo hacen? así estamos como idiotas moviéndonos de un lado para otro
Tercer problema: Soy sordo no gilipollas, si digo que no oigo de un oído la gente empieza a hablar más alto y con lentitud. Sólo falta que gesticulen con más fuerza...
Cuarto problema: Me encanta conducir, en serio me encanta, pero la gente no se da cuenta que me cuesta seguir una conversación en el coche y más en verano, si bajo la ventanilla no oigo nada, si pongo música no oigo nada, si el copiloto le habla al bolsillo no oigo nada....quiero tener un coche ingles!!!!
Quinto problema: el tema de los malentendidos, fulano de tal se acerca a mi se pone a mi derecha y me suelta un comentario, obviamente no me entero de nada, pero A) si se queda y le digo que me lo repita, parece que paso de el o que soy lelo y no entiendo... o b) fulano de tal se pira y cree que me ha dicho algo, con lo cual como sea importante quedo de impresentable o de falsete
Sexto problema: Jamás oiré en estéreo, ni en sonido envolvente, todo lo oiré siempre desde el mismo lado, así que por que no me descuentan en los cines, teatros...etc ese añadido en el precio de la entrada.
Además me he beneficiado en nada de mi discapacidad, no soy considerado un minusválido por la sociedad, con lo que tuve que realizar el servicio militar, no tengo descuentos en nada...en fin
Estoy seguro que se me pasan mil y un problemas, solo os pido que no me tratéis como un gilipollas y os aseguréis que os escucho.

3 comentarios:

Javier dijo...

Oye, pues bueno saberlo, así los jueves ya sabré a qué atenerme!!!

un saludo, majo.

Nito dijo...

Eeehm.... me repita eso del servicio militar????

No me he enterado muy bien.. pero.. desde cuando hiciste tu el servicio ese?

Jeje... olvidaste lo de ser siempre el "player 2" cuando jugabas a las recreativas :D

Yo no veo la discapacidad por ningun lado...solo una falta de redundancia... por cierto.. yo soy duro de oido, lo que no es lo mismo que sordo, pero tambien tengo que pedir que me repitan muchas veces, como habras podido comprobar.

antares dijo...

Yo también soy sordo del oído derecho. Pero tuve suerte de librarme de la mili, utilice mi experiencia en audiometrías para alegar deficiencia también en el otro oído. Recuerdo que después de pasar multitud de pruebas durante toda una mañana en Burgos y cuando me encontraba con otro sordo en la puerta para salir nos llamaron. El otro que estaba mucho más jodido que yo se volvió, yo dije “pa’ delante a un sordo se le habla de frente si estos militares quieren hablar conmigo que se levanten de sus sillas”. Salí de la sala de examen y nunca supe más de mi compañero de examen, sólo se que yo me libre del servicio militar. Tuve siempre claro que la mili es para los militares.

Otro problema que tenemos es que no detectamos de donde provienen los sonidos lo mismo que los tuertos no ven en relieve. Así que cuando me toca dar alguna charla sobre mi afición y llega el turno de preguntas solicito levanten la mano para ver los ojos de la persona que se dirige a mí. Cuando das charlar a niños es un verdadero kaos.

Pero lo peor lo pase en la adolescencia cuando pedía de bailar agarrado a las chicas. La costumbre es girar en el sentido de las agujas del reloj, entonces la cabeza de la chica caía sobre mi oído sordo imposibilitando cualquier tipo de conversación. Pero ante una deficiencia buscas una solución. Hace poco me encontré con una amiga y hablamos de mi sordera y me comentó " cab.. ahora me explico el porqué nos hacías bailar al revés”, es decir, en sentido contrario a las agujas del reloj"

Desgraciadamente tenemos una deficiencia como otras muchas personas pero no una minusvalía que nos impida hacer una vida normal.
Antares